martes 8 de diciembre de 2009

Complejidad

Cuando uno se crea un blog espera actualizarlo con cierta frecuencia, cosa que muchas veces, como en mi caso, no se cumple con precisión.
Pero cierto es también que cuando uno se crea un blog espera poder personalizarlo fácilmente, haciéndolo así un poco más agradable y más a la personalidad del blogger.
Pero no, cuando intentas modificar la apariencia de un blog te encuentras con cientos de miles de problemas en tu intento de hacer de tu blog algo mas personal: si logras hacer el texto más grande, no logras que el cuerpo sea más grande, por lo que te sale una barrita de estas de desplazarte; si subes una imagen siempre, y repito siempre, será más grande/pequeña/pixelada de lo que esperabas; si intentas darle una estructura más planificada, poniendo categorias, olvídalo.

Y claro, esto con un poco de tiempo y paciencia se puede solucionar, pero si a toda esta frustración de no poder modificar el blog en el momento justo en el que tu puedes le sumas el tener de fondo los pésimos anuncios, y remarco lo de pésimos, que ponen en Spotify, pues ya para que hablar!
Dichos anuncios darían para una buena actualización. Te pueden llegar a anunciar desde lobos, hasta cantantes zorronas.

Pero bueno, ahora que gracias a unos sabios consejos del geek ya modifiqué un poco la plantilla, esto parece otro mundo y entran ganas hasta de actualizas.

Dicho esto, en un arrebato de inspiración post modificación de la plantilla html de mi blog, voy a seguir con el AutoCad que eso sí es lo mio.

m.

Still alive.

Continúo vivo. Aunque sigo sin tiempo para poder actualizar, esto de estar en entregas no puede ser nada bueno, para nadie. Es por eso que no voy a seguir escribiendo cosas por escribir. Voy a dejar que un vídeo muestro como estoy ahora mismo, por que ahora me encuentro bien, y no como hace unos 3 días, que no podía ni dormir.
disfrutarlo, al igual que hago yo mientras boceto mi posible proyecto.
m.



domingo 27 de septiembre de 2009

Idas y vueltas





sábado 5 de septiembre de 2009

Little Ashes, García Lorca

Romance de la Guardia Civil Española

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.


¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas se conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche,
noche, que noche nochera.


¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo se les antoja
una vitrina de espuelas.


La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entraron a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de moneda.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.

En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la guardia civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas;
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

¡Oh ciudad de los gitanos!
La guardia civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.


Federico García Lorca
Little Ashes

CLmag